miércoles, 3 de diciembre de 2014

Un triángulo recojo del piso en ruinas, viajar y esconderse para otra costumbre. Un involuntario reflejo atrapo en la respiración de ese hombre distante que andaba en mí en preguntas.

En el sanatoria asfixiados hombres hablan del regreso a la muerte. Estuvo muerto hombre mi padre hombre. Pregunté a su mujer en qué fecha me llevaba en su vientre. Ella y yo en relación a ese hombre sólo intercambiábamos información. Baldosas, ruinas, ventanas, caballos, tras las ventanas en ruinas corriendo caballos. Más ventanas en el futuro, la cantidad varía en lo tupido del recuerdo. A través de ventanas puertas en muros caídos tras los que otras lágrimas hicieron su imagen un hombre a medio respirar se entierra en muros, con el madero intenta sostenerse en el agua. Sin piernas este Dios sedentario mira a los que desean caminar. El deseo es otro lugar al que no llegan.¿Qué caminos habrá caminado mi padre tan cojo y escuálido esperando algo que nunca se podría esperar? Madre ¿Mi padre hombre me tomó en brazos al nacer? Su pecho apretado por la flema la flema apretada por su pecho quería respirar el ingenuo. No se puede lograr el deseo por otro lugar al que no llegan sus ansias. Dicen que algunos seres todavía sienten dolor en las extremidades amputadas. Es el deseo iservible e imaginario. Qué caminos camina la derrota cuál meta podría el cuerpo en medio del camino que quiera caminar el deseo de una cadáver. Tres infiernos tres reinos no han bastado para juzgar y ser verdugo. Antes de nacer muerto el deseo de una cadáver respirando su propia flema troquela los órganoos de la infecciosa masa que intenta respirar. Las imágenes ciertas y falsas, en opuestos caminos, cuentan hasta veinte cuando recién llego a diez.


Nadia Prado
de Un origen donde podría sostenerse el curso de las aguas

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